Aparecida - Brasil
La reunión de nuestros obispos en la ciudad de Aparecida nos ha traido una inmensa alegría pues el camino de nuestra Iglesia Latinoamericana en las últimas decadas ha sido reinvidicado. No hay fe cristiana sin justicia ni justicia cristiana sin fe. Ambas tienen que ir de la mano para que cobren su significado justo. Así lo ha afirmado con sencillez y contundencia en Aparecida (Brasil) su santidad Benedicto XVI. El tema de la lucha contra la pobreza está entre nuestras prioridades como Iglesia. Nuestros esfuerzos educativos, pastorales y evangelizadores se encaminan hacia esa meta. Educar es vencer la pobreza. Promover el trabajo digno es ir contra ella. Formar personas comprometidas con el cambio social, comprometidas con nuestro pueblo es evangelizar. La mejor forma de vivir hoy la resurrección de Cristo en nuestras vidas es vivir comprometidos, convencidos de que Jesús es la Buena Noticia. La educación es un espacio privilegiado para anunciar el evangelio y es así como lo han visto nuestros obispos en el último CELAM.6.4.6 La Educación Católica
1. América Latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa. En efecto, las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas justamente para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, ya que conciben la educación en función de la producción, la competitividad y el mercado. Con frecuencia no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso; …
1. América Latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa. En efecto, las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas justamente para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, ya que conciben la educación en función de la producción, la competitividad y el mercado. Con frecuencia no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso; …
6.4.6.1 Los centros educativos católicos
2. La misión primaria de la Iglesia es anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relación entre fe y vida tanto en la persona individual como en el contexto socio-cultural en que las personas viven, actúan y se relacionan entre sí. Así procura “transformar mediante la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios y el designio de salvación”[1].
2. La misión primaria de la Iglesia es anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relación entre fe y vida tanto en la persona individual como en el contexto socio-cultural en que las personas viven, actúan y se relacionan entre sí. Así procura “transformar mediante la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios y el designio de salvación”[1].
3. Cuando hablamos de una educación cristiana, por tanto, entendemos que el maestro educa hacia un proyecto de ser humano en el que habite Jesucristo con el poder transformador de su vida nueva. Hay muchos aspectos en los que se educa y de los que consta el proyecto educativo, pero siempre desde el modelo y la enseñanza de Jesús de Nazaret.
4. La Escuela católica está llamada a una profunda renovación. Debemos rescatar la identidad católica de nuestros centros educativos por medio de un impulso misionero valiente y audaz, de modo que llegue a ser una opción profética plasmada en una pastoral de la educación participativa. Dichos proyectos deben promover la formación integral de la persona teniendo su fundamento en Cristo, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica. Además han de generar solidaridad y caridad con los más pobres. El acompañamiento de los procesos educativos, la participación en ellos de los padres de familia, y la formación de docentes, son tareas prioritarias de la pastoral educativa.
5. Se propone que la educación en la fe en las instituciones católicas sea integral y transversal en todo el currículum, teniendo en cuenta el proceso de formación para vivir como discípulos y misioneros de Jesucristo, e insertando en ella verdaderos procesos de iniciación cristiana. Asimismo se recomienda que la comunidad educativa, (directivos, maestros, personal administrativo, personal de mantenimiento, alumnos, padres de familia, etc.) en cuanto auténtica comunidad eclesial y centro de evangelización, asuma su rol de formadora de discípulos y misioneros en todos sus estamentos. También que desde allí, en comunión con la comunidad cristiana del sector que es su matriz, promueva un servicio pastoral en el sector en que se inserta, especialmente de los jóvenes, la familia, la catequesis y promoción humana de los más pobres. Estos objetivos son esenciales en los procesos de admisión de alumnos, sus familias y la contratación de los docentes.
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